Bienvenida la rebelión
Varios países de nuestro continente están en plena efervescencia
social. La protestas callejeras de Ecuador, Argentina, el propio Brasil,
Perú y otras naciones tienen en común el rechazo a las políticas
económicas neoliberales, el repudio a la corrupción de las dirigencias
políticas y los consabidos abusos empresariales. A varias décadas de la
restauración más salvaje del capitalismo, el balance que hacen nuestros
pueblos es desolador en cuanto a la alta concentración de la riqueza, la
profundización de la inequidad social y, consecuentemente, la
consolidación de lacras como el narcotráfico y la delincuencia común. El
gran detonante de estas convulsiones son el crecimiento de la pobreza,
los procesos migratorios y la desvergüenza de los gobiernos y
parlamentos, los que se supone representan a sus ciudadanos.
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